Polución Marítima

La reducción del uso de plásticos en la pesca y la acuicultura como mecanismo de protección de los oceanos

En Mutriku, al norte de España, científicos del centro de investigación AZTI están trabajando en un proyecto europeo que tiene como objetivo sustituir los plásticos utilizados en la acuicultura por algo más respetuoso con el medio ambiente.

El empresario local, Imanol Gurruchaga, dirige una granja de mejillones en aguas abiertas donde los mejillones se cultivan en largas cuerdas, suspendidos bajo el agua. La malla los protege de los depredadores. Las cuerdas y la malla utilizada son de plástico. Cuando ya no sirven, se convierten en un problema.

Imanol nos dice que “toda la acuicultura genera algún residuo plástico, ya sea la producción de salmón o dorada”. Su granja acuícola utiliza cuerdas para cultivar mejillones y señala que “hay muchas cuerdas, y muchas cuerdas generan muchos desechos”.

Sin embargo, las autoridades locales están presionando cada vez más por un cambio. “Ya nos piden que hagamos toda nuestra producción ecológica con cuerdas biodegradables en un año o dos”, añade Imanol.

Para encontrar una solución a los residuos plásticos en el mar, los investigadores que trabajan en el proyecto europeo BIOGEARS han desarrollado cuerdas compostables para la acuicultura. Leire Arantzamendi Egiguren es la coordinadora del proyecto y trabaja para AZTI. Dice que su primer prototipo de red desarrollado con BIOGEARS “contiene materiales bioplásticos de origen natural”. Según ella, los hace biodegradables y, por tanto, pueden ser “más respetuosos con el medio ambiente y pueden aportar un valor añadido al sector”.

En lugar de petroquímicos y combustibles fósiles, los científicos han fabricado plásticos compostables a partir de componentes naturales derivados de biomasa renovable, como azúcares producidos por plantas. Sus experimentos con varias “recetas” han dado como resultado una colección de materiales de cuerda potenciales. El objetivo es encontrar plásticos que no se descompongan en el mar, pero que se conviertan en abono cuando ya no se utilicen.

Mari José Suárez, investigadora en polímeros funcionales y sostenibles de GAIKER , nos cuenta que “los plásticos no son solo aceite, contienen otro tipo de componentes que pueden ser naturales. Tienen pequeños tipos de aditivos que pueden ser orgánicos. Todo eso puede ser parte de la composición del plástico “.

Pero, ¿puede la industria utilizar este biomaterial en las líneas de producción existentes? En la fábrica de cuerdas Itsaskorda , que también participa en el proyecto, producen de tres a cuatro toneladas de cuerda por día. Esta producción se destina principalmente a la pesca y la acuicultura. Sus máquinas están diseñadas para trabajar con pellets de plástico tradicionales. Pero los gerentes dicen que producir prototipos de cuerdas compostables solo requirió ajustes mínimos, y los resultados parecen ser tan fuertes como el equipo de plástico habitual.

Mikel Aguinaga, codirector de Itsaskorda, nos dice que su “principal desafío es determinar los componentes adecuados” para el material plástico utilizado para hacer las cuerdas. Después de eso, también debe “asegurar el suministro de las cantidades necesarias de estos componentes para la producción a escala industrial y mantener los costos competitivos”.

Las cuerdas compostables ahora se están probando en granjas de mejillones.

Pero, ¿qué podemos hacer con las redes de pesca existentes, que son una de las principales fuentes de contaminación plástica en el océano? Se estima que alrededor de 640.000 toneladas de equipo de pesca se pierden o abandonan en los océanos cada año. Las redes fantasma tardan siglos en degradarse, atrapando a los animales marinos, contaminando el agua con microplásticos y aumentando los riesgos de navegación.

Un arrastrero que opera desde el puerto de Vigo en Galicia transporta habitualmente alrededor de 20 toneladas de redes plásticas. Durante sus largos viajes de pesca en el Atlántico, tormentas fuertes o rocas afiladas pueden arrancar piezas de este costoso equipo. A veces, en casos raros, se pierden redes enteras.

Investigadores de otro proyecto europeo, Oceanets , han creado una herramienta basada en la web para que los navegantes registren públicamente el equipo perdido. Ángela Cortina, directora de Proyectos de I + D + i de la Cooperativa de Armadores de Embarcaciones Pesqueras del Puerto de Vigo , asegura que gracias a esta herramienta, “si alguien se encuentra con un problema, puede marcarlo para que otros sepan que en esa zona, a cierta profundidad, a ciertas coordenadas, hay un obstáculo que puede romper sus redes o incluso hacer que se pierdan por completo ”.

Los pescadores reparan constantemente sus redes, cortando las secciones dañadas. Estos esquejes se pueden utilizar como materia prima para nuevos productos, lo que reduce la necesidad de aceite recién extraído. En una semana media, el puerto de Vigo recoge todo un contenedor de esquejes.

Uno de los objetivos del proyecto de Oceanet es mostrar el valor comercial de dicho reciclaje. Según Ángela, no es un desperdicio porque “la poliamida, como el polietileno, como el poliéster, son fibras que se pueden reciclar”.

Algunos de los esquejes recogidos en el puerto de Vigo se envían a través de España a Valencia para experimentos de investigación.

El centro tecnológico AIMPLAS se especializa en innovaciones plásticas. Su objetivo es solucionar los retos medioambientales asociados y aportar valor a las empresas que trabajan en este sector.

Junto con otros socios del proyecto Oceanets, los investigadores han desarrollado métodos mecánicos y químicos para reciclar redes viejas. Un buen ejemplo es cuando trituran trozos de redes en pequeñas fibras que luego se funden. Este proceso, conocido como composición, produce gránulos de plástico que se pueden utilizar para fabricar hilos para textiles sintéticos. El proyecto incluso ha reciclado algunas redes de pesca en ropa deportiva de moda.

Sonia Albein Urios, investigadora en reciclaje mecánico de AIMPLAS nos comenta que “la calidad y el acabado del producto final son bastante buenos”. Creen que la ropa fabricada con poliamida reciclada llegará a las tiendas de toda España y Europa.

Dado que la sostenibilidad adicional atraerá a más clientes, los investigadores sugieren certificar el origen de este material con un aditivo de rastreo especial. Hace que los gránulos y telas reciclados brillen en verde bajo una luz específica, a diferencia de los plásticos no reciclados. El objetivo de esto es proteger este producto de las falsificaciones y la competencia del mercado negro.

Desde el reciclaje de plásticos existentes hasta la adopción de alternativas biodegradables, las industrias marinas están allanando el camino hacia un futuro que depende menos del petróleo, un futuro donde los océanos son más limpios y saludables.

Fuente: https://www.euronews.com/

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